
¡Tienes que conocer La Cueva de Villamantilla! Este sitio es más que un simple restaurante, está metido en una cueva histórica del siglo XVII que, además, es un museo y bodega. Así que ya te aviso, es un planazo para comer bien y disfrutar de un ambiente único. Con una vibra que te transporta a un mercadillo lleno de objetos viejos, este lugar es ideal para los que buscan algo diferente y auténtico en Madrid.
Aquí no solo saborearás platos a la brasa y un buen cocido madrileño (recuerda reservarlo), sino que también podrás ver un montón de cosas interesantes sobre vino y cerveza. Su menú es una delicia y tiene opciones para todos los gustos, desde carnes gallegas hasta opciones vegetarianas y veganas. Si quieres pasar un buen rato en un sitio acogedor y familiar, no dudes en hacer tu reserva y disfrutar de una experiencia gastronómica top. ¡No te lo pierdas!
La Cueva de Villamantilla
Horarios La Cueva de Villamantilla
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | 13:30–16:30 |
| martes | 13:30–16:30 |
| miércoles | Cerrado |
| jueves | 13:30–16:30 |
| viernes | 13:30–16:30, 20:30–23:30 |
| sábado | 13:30–16:30, 20:30–23:30 |
| domingo | 13:30–16:30 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación La Cueva de Villamantilla
Qué es La Cueva de Villamantilla
Si estás por Villamantilla, tienes que conocer La Cueva de Villamantilla, un restaurante que te va a sorprender. Este sitio es poco típico de la zona, ¡y eso es lo que lo hace especial! Está montado en una antigua bodega y tiene diferentes cuevas donde te sirven la comida. Imagínate disfrutar de un cordero al horno de leña, una ensalada fresca y un montón de patatas. Con su buena botella de vino, la cuenta se te va a unos 110 € por lo que es un buen plan para cualquier ocasión. Te trato con todo el cariño, así que no dudes en hacer una reserva, porque la experiencia es de 5 estrellas en comida, servicio y ambiente.
Y si pensabas que eso era todo, te cuento que también celebramos una boda ahí. Fue magnífico. Todo, desde la sala privada hasta la atención del equipo, fue un lujo. La decoración es distinta a lo que puedes esperar, así que está muy bien si buscas algo novedoso. Calidad y presentación de los platos de primera. Te hacen sentir bien y son súper atentos a las alergias e intolerancias. El precio por persona ronda entre 40-50 €, que por lo que ofrecen está más que justificado.
A la hora de comer, el sitio brilla por las cosas ricas que tienen. Un cocido madrileño que te hará volar y un cochinillo asado que se deshace en la boca. Y ni hablemos del ambiente, siempre bajo en ruido, perfecto para charlar con amigos o en pareja. Así que, si llevas un grupo de 2 a 8 personas o más, este lugar se adapta a lo que necesites.
Ahora, ¿qué es La Cueva de Villamantilla? Es un restaurante con un giro original, ubicado en un lugar que parece sacado de otra época, donde la comida es top y el servicio es de lo mejor. Sin embargo, hay opiniones encontradas: algunos dicen que le falta limpieza y que está un poco desordenado. Pero si buscas un lugar con buena relación calidad-precio y un ambiente amigable, La Cueva puede ser el lugar indicado para disfrutar de una buena comida y pasar un rato agradable. Así que, ¿qué dices? ¡Tómate el tiempo y anímate a probarlo!
En qué siglo se construyó la cueva histórica donde se encuentra el restaurante
Mira, si no has estado en La Cueva de Villamantilla, tienes que ponerle remedio ya. Es un sitio muy singular, una cueva que parece un museo lleno de tesoros antiguos, pero lo mejor, sin duda, es que se come de lujo. Yo pedí medio cochinillo para tres y, ey, ¡qué delicia! También hicimos un pedido de chorizos al infierno que estaban de muerte, y unos huevos rotos con jamón que, te lo digo, eran un plato enorme y buenísimo. Las croquetas, aunque no las probé por ser celíaca, olían bien con su bechamel suave. Y ese cochinillo, oye, con patatas al horno que estaban para chuparse los dedos, blando y crujiente como debe ser. Un aplauso a los dueños por hacer un pan sin gluten que se siente como el de verdad, ¡eso es raro en cualquier lugar!
El ambiente es mágico, la decoración es una mezcla de locuras que te va a encantar. Imagínate ver un Belén en un rinconcito, una vidriera fantástica, ángeles, botellas, hasta un cascanueces gigante. Y para completar el rollo, en una esquina, ¡un ratoncito Ratatouille! Esas cosas que hacen que tu comida sea menos común y más memorable. Te sientes como en otro mundo, todo tan original y acogedor. Ah, y el servicio estuvo de diez, un chico joven de pelo rizado que nos trató genial.
¿Y el precio? Pues varía, aunque yo diría que está en el rango medio alto. Por lo que comimos, nos salió entre 50 y 60 euros por persona, pero vale cada céntimo. El pueblo tiene nada, pero muchas cositas para ver, así que después de comer, merece la pena dar una vuelta por los alrededores. Ojo, que el cocido también está muy rico, te lo digo porque es un clásico que lo ofrecen en un ambiente de cueva que lo hace muy especial. Puedes aparcar fácil porque, al estar en una zona no urbana, hay bastante espacio.
Y ya que estamos, si te interesa la historia de la cueva, se construyó en el siglo XIX, así que te imaginas lo antiguo que es el lugar.
Qué tipo de ambiente se puede esperar en La Cueva de Villamantilla
Si vas buscando un lugar donde disfrutar de buena comida y un ambiente único, La Cueva de Villamantilla es el sitio. Cinco estrellas bien merecidas. La primera vez que estuve, celebaramos la comunión de mi hija y la atención fue espectacular. Amanda y Ángel se lucieron, así como Montserrat y el resto del equipo. La comida es casera y sabrosa, todo servido a tiempo. Te habla un cliente satisfecho: totalmente recomendable. Prepara unos 40-50€ por persona y sales de ahí más que contento.
La atención aquí es de otro nivel. Todo el mundo está pendiente de ti para que no te falte de nada. Relación calidad-precio muy buena y la experiencia es singular. La cueva le da un toque especial y la comida, ni hablar, ¡espectacular! La ensalada con vinagreta de frambuesa casera, ¡madre mía! Y si te gusta la carne, no dejes de probar el secreto ibérico. Precio por persona entre 20-30€ para tener una experiencia que vale cada céntimo.
Y no solo la comida y el servicio son top, el ambiente es súper acogedor. Dentro de la cueva, la temperatura es fresca y el calor del verano se olvida. Ideal para grupos de todos los tamaños, sin preocupaciones por esperar, ya que no hay esperas molestas. Incluso si vas a comer cocido, ¡no tienes que quedarte con hambre! Las raciones son generosas y puedes ir con varios amigos. Eso sí, mejor reservar para asegurarte un buen sitio.
¿Qué tipo de ambiente se puede esperar en La Cueva de Villamantilla? Pues, en pocas palabras, tranquilo y encantador. La temperatura natural te abraza en verano, y el trato del personal hace que te sientas en casa. Así que, si aún no has visitado este lugar, ¡hazlo! Va a ser una experiencia que no querrás perderte.
Qué tipo de comida se sirve en La Cueva de Villamantilla
Mira, si estás buscando un lugar que te sorprenda en Villamantilla, La Cueva de Villamantilla es el sitio. Te lo digo de verdad: es una experiencia única para los sentidos. Desde que entras te envuelve ese ambiente especial que tienen, y no te olvides de la calidad de la comida, cada plato está currado al detalle. Y el personal, ¡madre mía! Gente super cercana y profesional, que te trata como si fueras de la familia. En un mundo donde todo es lo mismo, aquí te sientes como si estuvieras en un sitio exclusivo. 5 estrellas en todo, te lo aseguro.
La comida es de otro nivel, ¿eh? Me pedí un secreto ibérico y fue todo un acierto. Todo casero, así que si te gusta comer bien, ¡no puedes dejar de pedir eso! Lo acompañé con una ensalada que estaba rigurosísima y un pan de aceite que te va a hacer querer llevarte a casa. Por eso es un lugar 100% recomendable. Además, no te preocupes por tu peludo, porque aquí admiten perros. Y ojo, que no te duermas, ¡mejor haz una reserva! A veces se llena.
Y no es solo carne, la carta es variada: tienes desde arroces hasta huevos, vinos de calidad como el Rioja "Voché" crianza, ¡y hasta opciones sin gluten! La parrillada que ofrecen es todo un golpe de sabor. Si quieres tranquilidad en un entorno distinto, aquí vas a encontrar eso. Te lo prometo, tanto Ángel como Amanda te harán sentir en casa mientras disfrutas de ese plato de caza que puedes encontrar en su carta.
Así que, ¿qué tipo de comida se sirve en La Cueva de Villamantilla? Principalmente carne en sus múltiples formas, además de arroces y algunas opciones de entrantes bien elaborados. Lo que te digan, ¡no dudes en probar la parrillada y el chorizo del infierno! Aquí lo difícil va a ser decidir qué comer, porque todo suena increíble.
Es necesario hacer reservación para disfrutar del cocido madrileño
Ay, amigo, tienes que hablar de La Cueva de Villamantilla. Te cuento, fuimos un domingo y, la verdad, me dejó sensaciones encontradas. 3 estrellas por mi parte. La comida estaba regular, el chuletón con un montón de grasa, y no solo eso, no vale lo que piden por ello. Las verduras a la plancha se salvan, y el chorizo estaba decente. Pero el local, menuda pasada: lleno de objetos antiguos que le dan un toque peculiar. Nos sentaron justo al lado de la puerta y, ¡vaya humo del carne a la piedra que se colaba! La ventilación fatal, no lo niegues.
Pero, espera, hay otra cara de la moneda. La primera vez que fuimos nos llevamos un 5 estrellas por sorpresa. Lo encontramos por casualidad y nos encantó, ¡un sitio con un montón de personalidad en un pueblo cerca de Madrid! La atención de los camareros es genial, y la decoración te hace sentir como en otra época, parece que estás en una cueva medieval con armaduras por todas partes. Recomendable 100%, puedes reservar por el tenedor y no te arrepentirás.
La última vez, fuimos a cenar un sábado y, ¡qué ambientazo! Cenamos en una de las mesas de cueva, y la chica que nos atendió nos mostró el local. También nos contó la historia del lugar, que es impresionante. La comida estaba exquisita, pedimos un secreto con patatas y ensalada, y la tarta de queso casera fue el broche de oro. El trato fue de lo mejor y, con precios entre 10 y 20€ por persona, es un lugar que vale la pena.
Ahora, sobre el cocido madrileño, es buena idea hacer reservación. No solo porque el lugar se llena, sino porque tienen una sala privada que te hará comer a lo grande con tus amigos. Así que asegúrate de reservar, que quieres disfrutar de eso como se debe. ¡Repeate y disfruta! ️
Qué opciones dietéticas están disponibles en el menú
La Cueva de Villamantilla es un auténtico hallazgo. 5 estrellas y lo digo sin pensarlo dos veces. El sitio me ha sorprendido en todos los sentidos: la calidad de la comida, el precio y la cantidad son brutales. Por unos 20-30 € por persona, comes como un rey. La atención es de lujo, realmente te hacen sentir especial. Y el ruido, ¿sabes? Mínimo, perfecto para charlar en grupo. Ideal si vas con 5-8 amigos. No te preocupes por la espera, ¡aquí no hay de eso!
La comida casera es lo que más me gusta, con esos toques de la zona que la hacen única. Si te decides a ir, prueba los judiones y las costillas, ¡están de muerte! Es un sitio que no puedes dejar de visitar si andas por el pueblo. Como plus, el ambiente es una maravilla, con todas esas piezas antiguas que le dan un toque especial. Me encanta perderme en esos rincones únicos.
Y hablando de rincones, ¡las cuevas del restaurante son una locura! Tienen vibe medieval, y cada sala es más sorprendente que la anterior. El entrecot de carne madurada que probé allí fue una experiencia que no olvidaré pronto. El servicio, por cierto, es otra historia: la camarera que nos atendió fue un amor, y Ángel, el chef, es un crack que siempre tiene buen rollo y te aconseja a la perfección.
En nuestro último visitón, lo hicimos todo a través de la app “El Tenedor” y ¡con un 30% de descuento! No hubo problemas, todo fluyó genial. Pedimos esa parrilla combinada de carnes que es un festín, y la tarta de queso con mermelada de arándanos... un poco pequeña, pero deliciosa. La atención fue insuperable, con una camarera atenta que nos enseñó todo el lugar. ¡Recomendadísimo!
Y si te preguntas sobre las opciones dietéticas, no te preocupes, tienen variedad. Puedes encontrar platos que se adaptan a distintas necesidades. Desde opciones vegetarianas hasta algunas adecuadas para aquellos que buscan algo más ligero. Así, ¡todos se van felices a casa!
Además de comidas a la brasa, qué otras delicias se pueden encontrar en el menú
No sé qué tal te habrá ido la última vez que pasaste por La Cueva de Villamantilla, pero yo salí con sabor agridulce. La comida está increíble, pero la atención… ¡buah! Una señora con el pelo corto morado nos trató de una manera que ni te cuento. A la mesa de al lado, eso sí, les explicaba el menú como si estuviera dando una clase magistral. Así no, por favor. Si no le gusta que la gente use el 30% de descuento de la aplicación The Fork, ¿para qué lo ofrece? No se puede tener un pedazo de cocina y luego un servicio que desmerece todo.
Tampoco puedo dejar de mencionar el jamón ibérico que pedimos, parecía de supermercado, y el queso manchego semicurado era más insípido que una galleta de arroz. Y la parrillada que pedimos para cuatro, madre mía, ¡qué decepción! Trajeron trozos que parecen resto de un cordero maduro. Las patatas, eso sí, estaban bastante ricas, pero las chuletas las tuvimos que dejar. Para colmo, si querías más bebida, tenías que convertirte en detective para encontrar al camarero. ¡Qué rabia, tío!
Entiendo que a veces pueden tener un mal día, pero eso no justifica el trato ni la calidad que recibimos. La decoración del lugar es muy chula, es acogedora y tal, pero si el servicio y la comida no acompañan, mal asunto. Porque claro, al final lo que importa es lo que está en el plato, y este sitio se queda corto en ese sentido. Y ya ni te cuento sobre los precios, que no son de risa. 50 pavos por una parrillada exigua, y ojo, ¡sin vino ni postre!
Y ya que hablamos de lo que puedes encontrar en el menú, además de las comidas a la brasa, hay algunas delicias que parece que intentan destacar: arroces y unos entrantes que pintan bien, pero en mi caso fueron un chasco. La experiencia no fue redonda, pero no sé, a lo mejor vuelvo y me llevo una sorpresa, o incluso tú puedes ir y ver si acertamos o no. ¡Suerte y que la próxima vez sea mejor!
Qué tipo de bebidas se pueden disfrutar en La Cueva de Villamantilla
Vaya, ¡tienes que escuchar lo que nos pasó en La Cueva de Villamantilla! 5 estrellas por todo el buen rollo que nos dieron. La comida fue maravillosa, en serio. Nos trajeron tantísima comida que acabamos con dos bolsas enteras para llevar a casa. Esa sensación de estar a reventar y saber que te queda un festín para después… ¡no tiene precio!
Y hablando de comida, lo que probamos fue una mezcla increíble. Croquetas variadas, unos chorizos al infierno que estaban de locos, chuletitas de cordero, panceta, ensalada, cocido, cabrito asado, y no me olvido del cochinillo, que fue pura delicia. Patatas panaderas y un postre de coulant y helado de dulce de leche y arroz con leche para rematar. Todo buenísimo, sinceramente no sabría decirte qué estaba mejor. ¿Y la cuenta? 170 euros entre cuatro, ¡baratísimo!
La cueva en sí es un lugar increíble. Nos metimos en un privado y la verdad, súper a gusto y tranquilos con la puerta cerrada. La decoración está cuidada al detalle, se ve que han puesto amor en cada rincón. Y los camareros… ¡qué amables! Ángel, el dueño, es un tío majestuoso y humildísimo, siempre pendiente de nosotros. Un encanto de persona, así que no pienses que soy amiga de él ni nada, es que realmente el sitio se lo merece.
Y ya para cerrar, si te preguntas qué tipo de bebidas se pueden disfrutar allí, hay de todo: bebidas variadas, chupitos, y una caimada que no te la puedes perder. Así que ya sabes, ¡tienes que ir! No es un sitio de 10, ¡es de 100!
Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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