Mesón Cuevas del Vino

Mesón Cuevas del Vino

Si tienes hambre y te apetece disfrutar de cocina tradicional española, el Mesón Cuevas del Vino es tu lugar. Situado en C. de Benito Hortelano, 13, en Chinchón, este restaurante te ofrece una mezcla de historia y buen comer. Aquí puedes elegir entre un menú degustación, el clásico cocido madrileño o algo para los más peques. Pero no solo eso, ¡también tienen una selecta carta de vinos! Y si te pasas un fin de semana, ¡no te pierdas su taberna!

Imagínate picando un asado perfecto o unas migas tiernas después de dar un paseo alrededor de la Plaza Mayor. El ambiente es muy original, con cuevas que te transportan a otra época, ¡todo un viaje! Eso sí, cuidado con los entrantes, que son más bien escasos, pero lo compensa lo riquísimo de los platos principales. Así que ya sabes, si buscas un sitio con encanto y buena comida, este es el plan.

Mesón Cuevas del Vino

Restaurante
Valoración media: 4,2
Opiniones: 4.672 Reseñas
Dirección: C. de Benito Hortelano, 13, 28370 Chinchón, Madrid
Teléfono: 918 94 02 06

Horarios Mesón Cuevas del Vino

DíaHora
lunes12:00–16:30
martesCerrado
miércoles12:00–16:30
jueves12:00–16:30
viernes12:00–16:30, 20:00–23:00
sábado12:00–17:00, 20:00–24:00
domingo12:00–17:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Mesón Cuevas del Vino

Dónde se encuentra el Mesón Cuevas del Vino

¡Ey, colegas! Si andáis por Chinchón, tenéis que parar en el Mesón Cuevas del Vino. La dirección es C. de Benito Hortelano, 13, 28370 Chinchón, Madrid. Es un sitio fácil de encontrar y, lo mejor, ¡hay un montón de espacio para aparcar!

Primero, la cueva es una pasada. La fuimos a ver antes de comer y, sinceramente, me quedé alucinado con cómo está decorada. Hay cubas y firmas de gente famosa, lo que le da un rollo muy original. La comida no se queda atrás: el menú degustación que nos recomendó la camarera estuvo de lujo, especialmente el cochinillo y el lechazo – ¡qué maravilla! Comida: 4 estrellas, Servicio: 5 estrellas, y Ambiente: también 5 estrellas.

El sitio es enorme, tiene zona de bar, dos salones, y fuera también hay espacio. ¡Es como una atracción turística en sí mismo! Después de hincar el diente, nos pasamos a ver las cuevas y, madre mía, son mucho más grandes de lo que pensaba. La comida es típica y deliciosa, y los precios son súper razonables, entre 20 y 30 euros por persona. Vamos, que no os arrepentiréis.

Si vas un sábado, no te pierdas la terraza, que además tienen música en vivo. Las gambas y la tortilla son un must, pero el cordero… ¡Increíble! El único pero es que el cochinillo estaba bien, pero me quedo con el cordero, sin duda. El ambiente es tranquilo y se puede charlar sin problemas.

Por último, quiero destacar el servicio. La encargada fue un encanto cuando le pedí cambiar unas patatas por ensalada. ¡Sin problemas! Así que, de verdad, si queréis una experiencia gastronómica y cultural, este lugar lo tiene todo. Así que ya sabéis, si os preguntan, el Mesón Cuevas del Vino está en C. de Benito Hortelano, 13, Chinchón. ¡No os lo perdáis!

Qué tipo de cocina ofrece el Mesón Cuevas del Vino

Y oye, ya te digo que el Mesón Cuevas del Vino es un sitio que no te deja indiferente. Es un restaurante-museo que te hace sentir como si estuvieras en una taberna de hace dos siglos. Las sillas de enea, el encalado de las paredes y esas rijas pimenteras colgantes le dan un toque auténtico que flipas. No dejes de visitar las cuevas a la entrada, son una pasada y le dan un aire aún más único al lugar.

La comida, ¡menuda sorpresa! Todo está excepcionalmente bueno y las raciones son enormes, así que si no quieres salir rodando, ve preparado. Para una cena de dos pedimos rabo de vaca estofado, croquetas, y la tortilla completa. Y cuando digo completa, me refiero a riquísima, pero cuidando que no estuviera cuajada. Al final, hasta sobró tortilla, y te digo que nos insistieron mucho en los postres, que son caseros, así que no me extraña. De todas maneras, tendrían que afinar un poco más en los tiempos y las raciones, pero eso son detalles menores.

El sitio es un encanto y la atención es muy buena, aunque hubo un par de pegas, como que la comida no estaba precisamente caliente y sí, te cobran 10€ por cuatro bollitos de pan con un aceito al ajo que está muy rico, pero jolín, CARI SI MO. Aunque el precio puede parecer un poco alto, la experiencia merece la pena solo por el ambiente y la calidad de la comida. Ya te digo, la relación calidad-precio es bastante buena, sobre todo si te decides a probar el cochinillo y el cocido.

Si buscas un sitio donde te hagan sentir como en casa, con un toque de historia y buena comida, no lo dudes, ¡tienes que ir!

Cuál es la dirección exacta del restaurante

Ya te digo, Mesón Cuevas del Vino es un lugar que no puedes dejar pasar. Primeramente, el sitio es hermoso. Es como hacer un viaje al pasado, con un local inmenso que te da ganas de recorrerlo todo. La conservación del sitio es brutal, le han mantenido ese toque rústico que lo hace tan original. Cada rincón parece tener su historia, y eso le da un encanto especial. La atención del personal también fue magnífica, llegamos casi a cierre, a las 3:30, y no hubo ni una pega. Nos trataron con una simpatía y respeto que se agradece un montón.

Ahora hablemos de la comida. Aunque me pareció un poco caro el precio del pan con aceite (5.50 €), que te lo ponen sin pedirlo, lo que te hace pensar que es un detalle de la casa. Pero déjame decirte que la calidad de lo que comimos lo compensó todo. La comida está increíble, y el ambiente hace que lo valga. Esperamos volver a disfrutar de su comida rica de nuevo.

Y si buscas algo realmente recomendable, el lugar está muy instagrameable. Te sientes parte de una historia, sobre todo al saber que por allí han pasado personajes como Orson Welles. Mi recomendación absoluta es pedir el cochinillo, se deshace en la boca y hay que acompañarlo con vino en bota, que también está buenísimo. La decoración, perfecta para sentirte en un mundo rural tradicional, lo hace ideal. El precio por persona ronda entre 20-30 €, y te aseguro que vale cada céntimo.

Para que no te líes, si quieres ir a este sitio encantador, la dirección exacta es C. de Benito Hortelano, 13, 28370 Chinchón, Madrid. ¡Así que ya sabes, no dejes de ir!

Qué opciones de menú están disponibles en el Mesón Cuevas del Vino

¡Vale, sigamos hablando del Mesón Cuevas del Vino! Si estás en Chinchón, esto es una parada obligatoria. Este lugar tiene 5 estrellas, y no es por nada, la verdad. Aquí, la atención es del nivel que esperas de un sitio con solera. Cuando te sientas a la mesa, ya sientes que te están cuidando. Y la comida, ¡madre mía! El cochinillo y el cordero al horno son simplemente espectaculares: llenos de sabor, crujientes por fuera y jugosos por dentro. Son profundas, húmedas y tienen su encanto. Imagínate sentado ahí, rodeado de tanta historia... Este lagar tiene más de dos siglos de antigüedad y ha visto pasar a leyendas como Orson Welles y Yul Brynner. ¡Es como comer en un trocito de historia! Y la oferta gastronómica no se queda atrás: desde ensalada de perdiz en escabeche hasta chorizo a la brasa, ¡todo increíble! Además, con un buen vino de la zona, ¡estás en la gloria!

Sí, mencioné que la comida es un verdadero espectáculo. Aunque también tengo que serte sincero con respecto a las críticas: algunos dicen que el sitio es más bonito que la comida. Yo diría que la experiencia de comer en las cuevas y el ambiente son lo que realmente resalta. Si te gustan las patatas al horno, el cachorro y las judías, este lugar te lo da todo en un entorno espectacular. Aunque, nota: el precio no siempre refleja la calidad. Pero la atención, eso es top.

Dicho todo esto, ¿qué opciones de menú puedes encontrar en el Mesón Cuevas del Vino? Tienes para elegir desde carnes increíbles y asados, hasta platos más tradicionales como el chorizo a la brasa y la famosa ensalada de perdiz. Los precios rondan entre 30-50 € por persona, así que ya sabes, ¡reúne a tus amigos, que aquí seguro pasarás un buen rato!

El Mesón Cuevas del Vino tiene opciones para niños en su menú

Así que, después de visitar Chinchón el día del apagón, acabamos en el Mesón Cuevas del Vino. A pesar de que no había luz y todo era un caos, el servicio fue genial. Nos atendieron pronto y, para ser un día tan chungo, la experiencia fue de 5 estrellas. Comimos bastante bien, aunque tengo que decir que algunas cosas me parecieron caras para lo que ofrecieron. Pero, con todo y eso, mantengo las 5 estrellas porque la atención fue impecable. Eso sí, el lugar ha conservado su esencia, como si el tiempo no hubiera pasado, exactamente igual a como lo recordaba de niño.

Ahora, claro, no todo fue perfecto. Pedí un menú de degustación con cochinillo de plato principal y ¡vaya decepción! El plato era bastante pobretón y el cochinillo estaba mal asado. La costra parecía más bien una broma, blanda como una esponja. Y ni hablar de las sillas, que te dejan con dolores por sentarte ahí. Pero bueno, como museo es hermoso, así que si un día quieres disfrutar de la historia, ahí está.

Sin embargo, hay que reconocer que la comida en general está bastante rica. La sopa castellana, aunque fría, estaba buena y el chuletón de narciso para compartir fue una experiencia interesante, con el vino de la casa en bota, muy curioso. Definitivamente es un sitio estupendo, aunque el servicio podría mejorar un poco.

Y sí, para aquellos que se preguntan si el Mesón Cuevas del Vino tiene opciones para niños en su menú, puedes estar tranquilo, el lugar tiene una buena oferta que siempre puede gustarles. Si viajas con peques, seguro que encuentran algo sabroso. En fin, yo sin duda volveré, porque al final el ambiente y la atención se llevan todos los puntos. ¡No te lo pierdas si andas por allí!

Qué plato clásico madrileño se puede disfrutar en este restaurante

Mira, si vas al Mesón Cuevas del Vino en Chinchón, prepárate para un lugar que visualmente está bastante bien, con esa temperatura estupenda para disfrutar si hace calor. El servicio no está nada mal, se nota que intentan hacerlo bien. Pero claro, ya te cuento, lo que pone la cuenta puede dejarte un poco *chocado*. Por ejemplo, esos 22-24 euros que te clavan solo por un poco de pan con aceite son un atraco a mano armada. Y ya ni hablemos de los pimientos rojos, que tienen fama, pero al final resultan ser más bien normalitos. El vino de mesa es eso, *vino de mesa*, nada del otro mundo. A mi juicio, la cuenta se va a 30-40 euros por persona y no compensa la experiencia. Vas a pagar más por el nombre que por la calidad. Una visita y se acabó, ¿sabes?

Luego, si le preguntas a alguien de ese sitio, muchos te dirán que es un sitio para guiris. Y la verdad, no les falta razón. Tuvimos que esperar una eternidad para que nos dieran mesa, y cuando finalmente logramos sentarnos, ya no tenían casi nada en la carta. Pedimos cochinillo y cordero, y lo único que nos sirvieron fueron unos callos y un solomillo que parecían más bien bocados de aperitivo. Vamos, que te cobran *20 euros* por una ración ridícula de callos, y el solomillo no tenía ni 150 gramos. La atención fue penosa, y lo del pan y aceite se repitió: que si te lo cobran y ni te avisan. Todo un despropósito.

Y ya que te cuento sobre mi experiencia, no me voy a ir sin mencionar los postres, que tampoco se salvaron. La milhojas* estaba más o menos decente, pero la torrija fue una broma mala a 8 euros. Así que, en resumen, es un sitio que tiene un ambiente que puede molar si vas con buen rollo, pero la comida y el precio están muy desfasados para lo que ofrecen.

Y sí, si buscas un plato clásico madrileño, puedes encontrar el cordero asado, pero con las reservas que te cuento. Quizá lo puedes pedir, pero no esperes maravillas. ¿Te animas a probarlo, o mejor pasas de este lío?

El Mesón Cuevas del Vino cuenta con una carta de vinos

El Mesón Cuevas del Vino es un sitio que no puedes dejar pasar si andas por Chinchón. Con 5 estrellas de pura magia, es un lugar espectacular y único. Desde que cruzas la puerta, el ambiente te envuelve, es pintoresco y te hace sentir como si estuvieras en otra época, gracias a ese toque rústico de bodega. La comida es simplemente deliciosa: todo hecho en horno de leña, ¡nada más auténtico! No puedes irte sin probar su cochinillo asado con patatas panadera y esas croquetas de ibérico que son un manjar.

La experiencia no solo está en el plato, sino también en cómo te tratan. El servicio es de 10. La gente aquí es súper amable y siempre están pendientes de ti. De hecho, he ido tres veces y nunca me ha fallado. Pero ojo, si decides ir, prepárate porque los precios rondan entre 40-50 € por persona, lo cual la verdad vale cada céntimo por la calidad del lugar.

Eso sí, no todo es perfecto. Una vez me tocó una organización un poco caótica, sobre todo cuando las mesas a mi alrededor recibían sus platos antes que yo. Después de pedir un menú degustación y esperar 30 minutos por el plato principal, la emoción se me fue un poco. El menú estuvo bien, pero no te esperes nada del otro mundo. Y sí, si pides más pan porque estás esperando demasiado, te lo cobran igual, eso molesta un poco.

En cuanto a los vinos, el Mesón Cuevas del Vino definitivamente no defrauda. Tienen un sistema curioso de servir vino en un “pellejo”, que es como un bolso de cuero. También, si te interesa la historia, su subterráneo está lleno de tinajas de barro donde solían conservar el vino, además de tener molinos de olivas. Así que, si buscas un buen vino, aquí es el sitio. En general, si estás buscando un lugar especial para comer, este es, sin duda, el mejor restaurante de Chinchón.

Es recomendable visitar la taberna durante los fines de semana

Mira, el Mesón Cuevas del Vino es una joyita en Chinchón. Tienes que hacer la visitita a sus cuevas, solo cuestan 3€ por persona y, después, te dan un pincho y una bebida. Todo lo que cuentan es una pasada, la historia del vino y cómo ha estado ligado a la zona. Si eres de esas personas que disfrutan de una buena historia junto con una bebida, este plan es un must. Recomiendo la visita 100%.

El ambiente es increíble. Es como si te teletransportaras a los años 20. Los camareros son unos cracks, todos vestidos como taberneros de antes. Y más allá de la decoración retro, el local tiene un rollo acogedor que te hace sentir en casa. Puedes disfrutar de un super brunch por 10-20€, ¡y sin esperas! Fuimos un grupo grande y se nota que saben atender.

Sobre la comida, hubo quien comió platos típicos como el cochinillo a la brasa, ¡y dicen que está de muerte! Claro, hay que tener en cuenta que si quieres alguno de esos platos populares, hay que hacer la reserva antes. A veces, el servicio se toma su tiempo, pero merece la pena, porque el producto es fresquísimo. Prepara entre 40-50€ por persona si te quieres dar un buen homenaje.

Eso sí, los fines de semana puede que esté un poco complicado si no reservas, especialmente si quieres probar cochinillo o cordero. Aunque el lugar es bonito y tiene su encanto, los precios son un poco más altos y puede que te quedes con ganas de algunos postres. Pero si te organizas, es un sitio genial y lleno de encanto. Así que, ¿recomiendo la taberna en fin de semana? , siempre y cuando reserves con tiempo para que no te quedes sin probar lo que realmente quieres. ¡Así que ve a disfrutar!

Qué tipo de ambiente se puede esperar en el Mesón Cuevas del Vino

Mira, si estás buscando un lugar para comer en Chinchón, el Mesón Cuevas del Vino es una opción brutal. De hecho, me gustó más en persona que en las fotos. La cueva tiene un encanto que te atrapa y, la verdad, el personal es súper atento. La comida está riquísima. No estoy exagerando cuando digo que merecen las 5 estrellas. Te vas a sentir como en casa.

La comida está preparada al estilo tradicional, ¡con horno y parrilla! Imagínate ese sabor a brasas que no puedes resistir. Y aunque no es el sitio más barato, por 40-50 euros por persona, la calidad que ofrecen hace que sientas que cada euro está bien invertido. Te prometo que quedas con un buen sabor de boca. Las recomendaciones van desde el cochinillo asado hasta los entrantes, que son un espectáculo. Y no es solo la comida, el servicio es de diez.

Si decides visitarlo como un plan de fin de semana, no te vas a arrepentir. El pueblo es bien bonito, y el mesón es el lugar perfecto para reposar energías. Todo lo que pedimos estaba mundial, y aunque alguna vez el servicio puede ser un poco lento, los camareros son amables y están ahí para ayudarte.

El ambiente, ni te cuento. Tienes esa mezcla entre lo tradicional y lo pintoresco que te transporta. Los camareros vestidos de mesoneros, la música que te acompaña… es como si estuvieses en una película. Puede que salgas oliendo a chimenea, pero no importa. La experiencia de comer ahí es, en general, impecable. Si estás por Chinchón, este mesón tiene que estar en tu lista. ¡No te lo puedes perder!

Qué especialidades se pueden probar en el menú, además del cocido madrileño

Ya te digo que Mesón Cuevas del Vino es un sitio que tienes que visitar si pasas por Chinchón. Tiene 4 estrellas, así que algo tendrá. La verdad es que el lugar es una pasada: tiene varios salones y hasta un museo en los sótanos que te deja sin palabras. Las cuevas donde se guardaba el vino son auténticas, con tinajas gigantes que parecen sacadas de una película. Además, la comida está a otro nivel, se nota que cuidan el detalle. El servicio también se lleva un punto a favor, con cambio de platos y cubiertos, manteles y servilletas de tela, todo bien puesto y muy a gusto.

Hablando de la comida, lo que más se lleva los aplausos son los solomillos y los cochinillos, están espectaculares. Tus papilas gustativas te lo agradecerán. Y si te preocupa el aparcamiento, no te preocupes, porque hay un descampado justo a 100 metros del cuartel de la Guardia Civil. Así que, facilito para dejar el coche.

Eso sí, no todo es color de rosa. Tienen algunas cosillas a mejorar. Primero, la accesibilidad. Si vas con un carrito de bebé, prepárate a luchar con escalones y poco espacio. Las tronas también son un tema: algunas son un poco incómodas, sobre todo si tu crío no es muy grande. Y ni hablemos de los baños, porque solo en uno hay cambiador. Luego, hay que tener en cuenta que los sábados pasa una tuna por todas las mesas. Si buscas un momento tranquilo para comer, esto puede ser un poco molesto.

En cuanto a las sillas, son de madera y, sinceramente, un poco incómodas. Es parte del encanto antiguo del lugar, pero si te pasas varias horas ahí, lo notarás. Y aunque el trato del personal fue siempre muy majo y respondieron a todas nuestras peticiones, hay que decir que tardaron un poco en servirnos, especialmente con los postres. Así que paciencia.

Para cerrar, si te preguntas qué más puedes probar en su menú además del famoso cocido madrileño, la elección es amplia. No te puedes perder esos solomillos brutales ni el cochinillo crujiente, que son un must, y entrantes como pulpo a la brasa o unas buenas migas para mojar. De verdad, si estás en Chinchón, ve al Mesón Cuevas del Vino. Es un sitio que tiene un potencial enorme y, aunque tiene cosas que mejorar, la experiencia y la calidad de la comida hacen que lo recomiende sin dudar.

Cómo es la experiencia de comer en un lugar con cuevas históricas

Te cuento, el Mesón Cuevas del Vino es un sitio que tienes que visitar si andas por Chinchón, en la Calle de Benito Hortelano. 5 estrellas, sin duda. El lugar es precioso, con un ambiente que te atrapa en cuanto entras. La atención del personal es muy buena, siempre listos para ayudarte y hacerte sentir cómodo, lo que se agradece.

La comida... ¡madre mía! Riquísima. Empezamos con una asadirilla de pimientos con atún, que estaba de escándalo, y luego no podía faltar el cochinillo, que estaba muy bien hecho. Te vas a chupar los dedos, es el tipo de lugar que deja huella. Recomendable a más no poder.

Si además te mola un poco la historia, lo mejor es hacer el tour por las cuevas. 4 estrellas para eso, está muy interesante. Nosotros picamos algo abajo en las cuevas y luego subimos al salón para comer cordero. Nos sentamos frente a un fuego en la sala, algo que le da un toque mágico a la experiencia. Así que la comida fue 4, el servicio un 5 y el ambiente un 4.

Ahora, sobre la experiencia de comer en un lugar con cuevas históricas, es algo que no se vive todos los días. Imagínate, estás comiendo en un sitio que tiene siglos de historia bajo tus pies. Te sientes como si estuvieras en otra época, con el frío de la piedra y ese calorcito del fuego, todo se combina para hacer de tu comida algo especial y único. Es un plan diferente, no te lo puedes perder.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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