Ochenta Grados Castellana

Ochenta Grados Castellana

¡Tienes que probar Ochenta Grados Castellana en pleno Paseo de la Castellana, 128! Este lugar es una joya en el corazón de Madrid, donde la decoración es pura originalidad y la comida es un espectáculo. Aquí, la cocina se hace a baja temperatura, manteniendo todos los sabores y propiedades de los ingredientes frescos y locales. Con un menú que parece diseñado para los paladares más exigentes, cada bocado es una mezcla de creatividad y tradición. ¡Es un sitio perfecto para disfrutar de una experiencia gastronómica diferente sin arruinarte!

Eso sí, no todo es perfecto: el servicio puede ser un poco caótico, así que si buscas tranquilidad, tal vez no seas el único en tener prisa. Pero, honestamente, vale la pena solo por probar esos platos elaborados con tanto cariño. Con una calificación de 4.4 en Restaurant Guru y más de 4900 reseñas, seguro que te va a encantar. Así que, ya sabes, si andas por Chamartín y quieres disfrutar de una buena comida, no te quedes con las ganas y ven a disfrutar de tu experiencia Ochenta Grados. ¡No te arrepentirás!

Ochenta Grados Castellana

Restaurante
⭐Valoración media: 4,4
Opiniones: 4.831 Reseñas
Dirección: P.º de la Castellana, 128, Chamartín, 28046 Madrid
Teléfono: 914 11 05 93

Horarios Ochenta Grados Castellana

DíaHora
lunes13:00–16:30, 20:30–23:30
martes13:00–16:30, 20:30–23:30
miércoles13:00–16:30, 20:30–23:30
jueves13:00–16:30, 20:30–24:00
viernes13:00–16:30, 20:30–0:30
sábado13:30–17:00, 20:30–0:30
domingo13:30–17:00, 20:30–23:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Ochenta Grados Castellana

Dónde se encuentra Ochenta Grados Castellana

Si andas por P.º de la Castellana, 128 y buscas un buen sitio para comer, dale un vistazo a Ochenta Grados Castellana. Este restaurante tiene una buena puntuación, 4 estrellas, y la comida está bastante buena, aunque ojo, las porciones son un pelín pequeñas. Lo que sí es un lío es el servicio: te piden que elijas tu primer plato y dos segundos, pero a veces la cosa se descontrola. El último plato tardó un montón en llegar y tuvimos que recordarlo no una, sino dos veces. Y ni hablar de lo lento que va el tema de las bebidas. La comida, eso sí, fantástica, pero el servicio necesita un toque más organizado.

Ahora, si buscas un sitio increíble, también está la opción de otras reseñas que hablan de experiencias de 5 estrellas. Aquí el ambiente es amplio y bien montado, perfecto para una cena. La carta es súper original y los platos son ideales para compartir. Además, el precio está bastante bien, entre 20-30 € por persona. Aunque, un pequeño detalle es que, a pesar de los ventiladores, el calor estaba a la orden del día. ¡Pero bueno, lo demás compensa!

Si te gustan las tapas, tienes que probar aquí, también hay opciones de 4 estrellas. Las tapas son creativas y el servicio es rápido y amable. Pide entre 2 y 3 tapas por persona porque son pequeñas, pero así puedes probar un montón de cosas ricas. El lugar es amplio y, si tienes suerte, conseguirás mesa sin reservar.

Y para rematar, si te preguntas: '¿Dónde se encuentra Ochenta Grados Castellana?', pues allá en P.º de la Castellana, 128, en Chamartín, Madrid. Así que ya sabes, si quieres disfrutar de buena comida, ¡este es el sitio!

Cuál es la especialidad culinaria de Ochenta Grados Castellana

¡Tío, acabo de salir de Ochenta Grados Castellana y estoy flipando! Le doy un 5 estrellas sin dudar. A pesar de que había un montón de gente, el rollo era genial. ¡Vaya ambiente! Eso sí, asegúrate de reservar antes de ir porque si no, te quedas sin mesa y ya sabes cómo se pone. La comida, ¡madre mía!, cada plato era un espectáculo, lleno de sabor y bien presentado. La calidad de los ingredientes es brutal, lo que se traduce en un festín para el paladar. Y lo mejor de todo: el precio es bastante razonable. Por unos 10-20 € por persona, ¡te llevas un menú de lujo!

Además, la ubicación no puede ser mejor. Estás a dos pasos del Santiago Bernabéu, en el Paseo de la Castellana, que es un lugar muy fácil de llegar. Hay algo de tráfico, pero el transporte público deja todo a mano. Si vas en coche, no te preocupes. Aunque hay obras, puedes encontrar plazas en la zona azul y algún que otro parking cerca. En cuanto al restaurante, tiene dos zonas diferenciadas: una terraza con un ambiente fresco y un interior muy chulo. Las luces y los neones le dan un toque moderno y la distribución de las mesas es perfecta para que hables a tus colegas sin que nadie escuche. ¡Y hasta tienen acceso para personas con movilidad reducida!

La carta es otro nivel, puedes elegir entre cocina a la carta o un menú degustación que incluye un plato frío, dos calientes y un postre. Eso sí, las raciones no son enormes, pero no te quedas con hambre, ¡te lo aseguro! El servicio es rápido y amable, lo que siempre suma. Habiendo tantos restaurantes de renombre a la vuelta de la esquina, Ochenta Grados se hace un hueco sonando fuerte y se lleva la palma.

Y si te preguntas por la especialidad culinaria, te cuento que no hay una sola, pero el menú degustación es lo más destacado, ya que permite probar varios platos y disfrutar de sabores variados y bien elaborados. Al final, creo que este sitio se convierte en una opción obligada, tanto para una comida rápida como para una cena más tranquila. ¡Volveré sin duda!

Qué tipo de cocina se ofrece en este restaurante

Ya te digo que Ochenta Grados Castellana es un sitio top. Si buscas un ambiente que sea perfecto para reuniones breves o una pausa en el curro, aquí lo tienes. Desde que pises el local, ya notas que el personal está a tope, son super profesionales y siempre con una sonrisa. Son de esos sitios donde de verdad sientes que te van a cuidar, y eso se agradece un montón. Además, lo mejor es el tiempo de permanencia, que es de solo una hora por mesa, así que si eres de los que andan a mil por hora, aquí puedes hacer tu movida sin que te molesten. Muy recomendable, la verdad.

Hablemos de la comida, ¡que eso es lo que cuenta al final! Tienen un menú chido con 3 mini platos: un frío, dos calientes y un postre. De verdad, todo estaba muy bueno. Y ojo con el baño, ¡es una fiestón! Lo único que me podría quejar es que los platos pueden llegar un poco desordenados, pero tampoco es que te vayas a aburrir, porque son rapidísimos en el servicio. La comida y el servicio se llevan un 5, y el ambiente también un ¡5!

La decoración está a la última, con un toque moderno muy chulo. El personal, super atento, siempre listo para lo que necesites. Y los platos, aunque son pequeños, permiten que te atrevas a probar varias cosas. El huevo trufado es una gloria, aunque hay algunos platos como el mollete de pulled pork Vindaloo que no cayeron tan bien entre los comensales. Te dejan 90 minutos de reserva y siempre hay mucha gente joven, así que el ambiente es muy animado.

Ahora, ¿qué tipo de comida puedes esperar aquí? Te diría que es innovadora y variada, con toques de la cocina internacional. Tienen de todo: desde un Falso Risotto de Secreto Ibérico con Setas hasta una Hamburguesa Cantonesa que está brutal. ¡A disfrutar!

Cómo se cocinan los platos en Ochenta Grados Castellana

Y ya que estamos hablando de Ochenta Grados Castellana, te cuento que el sitio tiene una valoración de 4 estrellas. La comida es bastante buena, en general, aunque no les doy un 5 por un par de cosas. Primero, esa mesa de dos justo al lado de la puerta, es un auténtico serio fail. Imagínate, comes con la gente haciendo cola detrás tuyo, dándote golpes. Un poco incómodo, ¿no? Y aunque el personal es súper amable y el servicio es rápido, el ambiente se resiente un poco con tantos ruidos y la cercanía de la gente. Es como que no puedes tranquilamente disfrutar de tu comida con tanto vaivén a tu alrededor. Comida: 4, Servicio: 5, Ambiente: 5, y el precio va de 10-20 € por persona.

Pero si te digo la verdad, hay platos que destacan muchísimo. Tienen desde unos raviolis de chilli crab que son bestiales, hasta un sándwich de carrilera que te deja loco. Y no te olvides de probar ese distinto de verano. Es fresquito y muy original, perfecto para esos días de calor que llegan. Los baños, por cierto, están de diez, y aunque el sitio puede hacer un poco de calor en verano, la experiencia visual y el sabor de la comida compensan. La comida aquí merece un 5, el servicio también, y el ambiente es notable, aunque ruidoso. Así que si vas, asegúrate de buscar una mesa un poco más alejada de la entrada.

Ahora, hablemos de lo que no mola tanto. En ciertos momentos, el ritmo es demasiado frenético. Te lanzan los platillos de inmediato y, a veces, acabas comiendo todo frío porque no te da tiempo a saborearlo. Y encima, tienes solo hora y media para comer, así que si vas en grupo, prepárate para comerte las cosas en plan rápido, rapidísimo. Las croquetas de carbonara son ricas, pero como que no saben a carbonara y el huevo trufado sí que brilla. Pero no hay tiempo para relajarse. Aquí no se viene a disfrutar del ambiente, sino para “comer e irte”. Lo cual es una pena, porque la decoración está chula. Comida: 3, Servicio: 3, Ambiente: 3 en este caso, y el precio va entre 30-40 €.

Y ya para responderte la pregunta, ¿cómo se cocinan los platos en Ochenta Grados Castellana? La cocina está diseñada para servir rápidamente, y eso a veces juega en contra, porque reciben tantos pedidos que los platos salen volando, sin tiempo para que se saboreen como deberían. Así que si buscas una comida relajada con tus amigos, quizás no sea el mejor sitio. Pero si te va la marcha y lo que quieres es un buen bocado sin prisa, puede ser tu lugar.

Qué tipo de ingredientes se utilizan en la comida de Ochenta Grados Castellana

Ya te digo, tenía bastantes ganas de conocer Ochenta Grados Castellana, un sitio que está dando que hablar en la capital. Pero, hay que ser sinceros, no es un lugar al que piense volver. No me decepcionó del todo, pero tampoco me emocionó. El local está en P.º de la Castellana, 128, cerca del Bernabéu, y la vibra es más de bar de copas que de restaurante. La música estaba a tope y era un rollo intentar hablar sin gritar.

La carta tiene de todo, desde pinchos fríos y calientes hasta postres, todo a 7,5€

los pinchos y 7€ el postre. La variedad está bien, pero los tamaños son un poco justos. Para una comida, lo ideal sería pedir 3 pinchos más un postre, aunque hay que tener cuidado con lo que pides porque no todo lo que probé me dejó satisfecho. Hice una lista con los que más me gustaron, pero ojo, porque no todos brillan.

Sobre la cocina, es bastante normalita. Los raviolis de chili crab y el sándwich de costilla estuvieron bien, pero el cordero a baja temperatura, ni de coña. El pulled pork tenía mucha carne, le faltaba un poco de guacamole y cebolla encurtida para darle sabor.

El servicio, pues ni fu ni fa. Tienes un montón de camareros con auriculares, pero no sabes a quién pedir algo. Las bebidas, un caos total, las tuvimos que pedir varias veces. La comida, eso sí, sale rápido, pero con ese sistema de que los pinchos no se traen en orden, como que no. Puedes estar comiendo hamburguesa y que tu amigo aún no haya probado el salmorejo. Un descontrol total.

A lo que voy, por 25€ por persona, claramente es un buen precio y lo mejor del sitio. La experiencia en general la pongo un 7,5. Creo que le podría gustar a un público más joven, ya que fui con mis hijos y ellos tuvieron opiniones muy distintas. Lo que sí quiero resaltar es que me han respondido y eso muestra que se preocupan por mejorar.

Y sobre la pregunta de los ingredientes, pues parece que utilizan productos bastante variados, pero no esperes ninguna locura. En general, son cosas bastante comunes, como carne, pescado, verduras frescas, y al final, aunque algunos platos pueden tener potencial, no terminan de brillar como deberían.

Qué calificación ha recibido Ochenta Grados Castellana en Restaurant Guru

Mira, Ochenta Grados Castellana está en el P.º de la Castellana, 128, en Chamartín y, aunque tiene sus más y sus menos, la cosa es que a mí me gusta. Tiene 4 estrellas, lo que ya te dice que algo tiene que estar bien. El local es muy bonito, perfecto para sacar unas buenas fotos y, si tienes suerte, te encuentras con un DJ que le da un toque más a la noche. He estado varias veces y te digo que he probado casi toda la carta, y si vas, no te puedes perder el falso risotto, la hamburguesa cantonesa que está especialmente buena, y de postre, el vasito de leche con galletas, que es la especialidad de la casa. Como te digo, lo demás es un poco flojo, pero esos platos son un must.

Por otra parte, también hay que destacar que, si buscas algo diferente, este sitio se lleva 5 estrellas en otro aspecto. Aquí se compensan los platos un poco más pequeños, entre 7 y 8 euros, así que tienes que pedir un par para llenar el estómago. El ambiente es chill, todo está bien decorado y los camareros son rápidos y amables. Ideal para una cenita en grupo, y si pides varios platos para compartir, lo pasas en grande. ¡Ah!, y no olvides probar el “Distinto de verano”, una bebida que está de diez.

También hay otras opiniones que tienen sus quejas, como esa vez que una camarera llamada Karla no estuvo en su mejor momento. La verdad es que en un sitio donde pagas entre 10 y 20 €, no deberías tener que lidiar con errores en el servicio o con platos que llegan en desorden. Pero bueno, hay también bastante ruido, así que si quieres hablar tranquilo, lo llevas crudo. En general, hay que revisar el servicio, pero el ambiente y la decoración compensa bastante, aunque no es el plan ideal si vas con niños o si llevas silla de ruedas.

Y para que veas que no te miento, la calificación de Ochenta Grados Castellana en Restaurant Guru es de 4 estrellas, aunque aquí, entre nosotros, hay veces que merece un poco más o menos según lo que viva cada uno.

Cuántas reseñas tiene Ochenta Grados Castellana

¡Tío, si vas a Madrid, no puedes perderte Ochenta Grados Castellana, que está en P.º de la Castellana, 128, Chamartín! Es de esos sitios que les das una oportunidad y ya te quedas enganchado. Tienen platos gourmet que son un auténtico festín para el paladar. Te lo digo en serio: el huevo trufado, la hamburguesa cantonesa y ese cordero a baja temperatura con ñoquis son de otro planeta. Y no te olvides de pedir el distinto de verano, porque es una delicia que complementa todo lo demás. En serio, yo les daría cinco estrellas sin dudar.

El otro día, fui con unos colegas un viernes a mediodía y probamos el menú del día. Chaval, en cuanto a calidad-precio es imbatible, de verdad. Alucinarás con lo que ofrecen. El cordero asado a baja temperatura y los raviolis de chili crab fueron los que más nos marcaron. El falso risotto de secreto estaba pasable, aunque no fue el mejor. Los postres son la guinda del pastel: probamos el blanco de limón y la manzana cítrica, y se ganó nuestro corazón. Lo único que me falló un poco fue que no nos sirvieron los platos en el orden que queríamos, pero bueno, son detalles que pueden mejorar la experiencia.

Ahora, no todo es perfecto. Hay gente que ha pasado un rato incómodo por las prisas. Por ejemplo, a uno le dieron un toque porque se alargó la comida y tenía la sensación de que lo estaban echando a patadas. Si llegas buscando una comida tranquila, esto puede no ser para ti. La comida está riquísima, eso no hay duda, pero también hay que tener en cuenta que los platos suelen salir como salen, sin ninguna lógica. Eso sí, si compartes, lo vas a disfrutar mucho más.

Y ya para terminar, hablemos de reseñas. Este sitio tiene varias y la nota es realmente buena. No tengo el número exacto, pero viendo las opiniones de los que han pasado por ahí, se puede decir que tiene varias reseñas positivas y, en general, la gente lo tiene en muy buena estima. Si quieres un lugar para disfrutar de una buena comida, Ochenta Grados Castellana es, sin duda, una opción que debes considerar.

Es necesario hacer una reserva para comer en Ochenta Grados Castellana

Mira, si estás buscando un lugar donde comer bien en Ochenta Grados Castellana, te cuento que la experiencia fue 5 estrellas, sin dudarlo. Todo lo que pedimos estaba riquísimo, desde los clásicos hasta las novedades que nos recomendaron al llegar. Sí, las porciones no son súper grandes, pero, oye, se pueden compartir entre dos y así te da el lujo de probar más platos. Mención especial para Jovanna, que fue un crack, super atenta todo el tiempo. A veces la música, con el DJ en la casa, se pasaba de volumen, así que no está mal tenerlo en cuenta si quieres charlar tranquilamente.

La primera vez que fuimos, el viernes a las 15:30, la cola era de locos, pero en menos de 10 minutos nos metieron en la barra. Eso sí, las mesas estaban todas reservadas, así que si no reservas, prepárate para esa movida. El menú del día está muy bien, solo 15,90€ y vas a tener bebida, un miniplato frío y dos calientes, además de postre y pan. Pedimos un par de cosas diferentes para beber y ¡vaya que estaban ricas! Los tartars de gofre y los platos calientes, ¡madre mía! El huevo trufado y el falso risoto estaban de otro mundo. Solo el cordero me llegó un poco frío, pero estaba tan bueno que se le perdona.

Lo que me encantó es que el servicio es muy amable. Están pendientes de todo y te avisan de que los platos no salen en orden, así que te preparas para cualquier sorpresita. Un detalle a mencionar: los baños están limpios, pero hay que bajar por unas escaleras, así que no sé si tienen acceso para todos. Y ya que hablamos de esperar, en caso de que te toque, hay música y asientos cómodos.

En cuanto a si necesitas hacer una reserva para comer aquí, la verdad es que recomiendo hacerlo, especialmente si no quieres quedarte en la barra. A veces hay una cola increíble y no siempre hay opción de conseguir mesa. Así que más vale prevenir que lamentar, ¿no crees?

Cómo es la decoración del restaurante Ochenta Grados Castellana

El otro día estuve en Ochenta Grados Castellana, ya sabes, ese sitio que está en el P.º de la Castellana, 128. Si buscas un plan chido para cenar, este es el lugar. 5 estrellas en mi libro. Ten claro que hay que reservar sí o sí, fuimos un sábado por la noche y estaba a reventar. La comida… ¡madre mía! Estaba deliciosa, aunque los platos son pequeños. Pero no te preocupes, vale la pena, todos los sabores son nuevos y ricos. Cada cosa que probamos, nos encantó. Además, el servicio fue rapidísimo y los camareros, super amables.

Si te gustan las presentaciones llamativas, aquí tienes un festín para los ojos. Comida resultona, como dicen por ahí. A pesar de la cantidad de gente, el personal está siempre pendiente y eso se nota. Los precios son normales para Madrid, no se suben a la parra. Si quieres algo dulce, los postres son de otro mundo. Me quedé con ganas de probar todo, pero lo que pedimos nos dejó con una sonrisa.

Hablando de la decoración, es muy bonita y acogedora. Tienen un rollo moderno, con un toque cálido que invita a quedarte un rato más. El ambiente es animado, suele haber ruido alto, pero te puedes entender bien con la buena compañía. Y sí, asegúrate de reservar antes porque se llena en un parpadeo.

Es Ochenta Grados Castellana adecuado para ocasiones especiales

Mira, si estás pensando en Ochenta Grados Castellana, no te va a decepcionar. Fui un par de veces y siempre me ha dejado con ganas de más. Reservar es clave, porque el lugar se llena que flipas, y si no quieres quedarte fuera, asegúrate de hacerlo. En cuanto a la comida, los platos están muy buenos y bien presentados. Si te gusta la hamburguesa, no puedes dejar de probar la Hamburguesa Cantonesa en Brioche Al Vapor y Frito con Mayonesa de Kimchi. Estaba de lujo, te lo digo yo.

No te vayas sin probar el postre blanco limón y el distinto de verano, son una explosión de sabor. La bebida también está currada, la sangría Ochenta Grados y sus cócteles son originales y tienen un toque personal que hace que valgan la pena. Ojo, las raciones son un poco pequeñas, así que si eres de buen comer, espérate a que el total te suba un poco.

El ambiente es muy bueno, y la atención, sobresaliente. No es un sitio para ir con prisas, porque la política del lugar parece que es despachar rápido, deberían relajarse un poco. Si vas pensando en una sobremesa tranquila, te aviso que aquí puedes sentirte un poco presionado a levantarte. Pero, por otra parte, la atención que te dan los camareros es brutal, son super atentos y están siempre al tanto de lo que necesitas.

¿Es adecuado para ocasiones especiales? Claro, pero ten en cuenta que no es el sitio para una cena romántica donde te puedas quedar charlando un rato. Se presta más a una celebración con amigos, donde la buena comida y el ambiente animado sean la norma. Si buscas algo especial pero sin llegar a lo íntimo, este es tu lugar. ¡No dudes en pasarte!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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