Restaurante La Canica

Restaurante La Canica

¡Ey, amigos! Si andáis por Hortaleza y tenéis hambre, tenéis que daros una vuelta por La Canica, en Av. de los Andes, 25. Este sitio trae un rollo nuevo a la restauración madrileña con su cocina tradicional renovada. Aquí no solo vais a encontrar platos de toda la vida, como la tortilla de patata en tempura con trufa o las famosas Canicas (sí, esas croquetas de carrillera que son una locura), sino que también hay tartares de pescado ligeros y la hamburguesa de Wagyu que os dejará flipando.

Y para endulzar la jugada, no dejéis pasar la oportunidad de probar la tarta de lima o el flan de queso. Con una puntuación de 4.2 en Restaurant Guru y un ambiente acogedor que mola un montón, este sitio es perfecto para una comida con amigos o una cena más relajada. Ya sabéis, si queréis saber más sobre el menú o reservar, echadle un vistazo a TheFork y aseguraros de no quedaros sin mesa. ¡No os arrepentiréis!

Restaurante La Canica

Restaurante
Valoración media: 4,2
Opiniones: 2.779 Reseñas
Dirección: Av. de los Andes, 25, Hortaleza, 28043 Madrid
Teléfono: 913 20 15 03

Horarios Restaurante La Canica

DíaHora
lunes13:00–24:00
martes13:00–24:00
miércoles13:00–24:00
jueves13:00–24:00
viernes13:00–24:00
sábado13:00–24:00
domingo13:00–24:00

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante La Canica

Dónde se encuentra La Canica

¡Oye, chicos! Si buscáis un restaurante que realmente vale la pena, tenéis que probar La Canica en Av. de los Andes, 25, Hortaleza, 28043 Madrid. Este sitio se lleva un 5 estrellas que ni me lo creo. La primera vez que le doy esta puntuación, y es que simplemente es perfecto. La relación calidad-precio es genial, y el trato de la camarera es de lo más maravilloso y cordial. Eso de no tener que esperar para nada es un plus, y la chica no paraba, ¡mola!

Ahora, hablemos de la comida, que es lo que realmente importa. Desde el pan hasta los huevos rotos, todo está brutal. Pero, hay que dar un aplauso a las costillas: son de las mejores que he probado en mi vida. Y si te sientas en la terraza, está guay porque tienes un jardincito al lado. Aunque, si te soy sincero, el ambiente dentro es lo que más me moló. Precio por persona está entre 20-30 €, así que no está nada mal. Y si te preocupa aparcar, pues no es fácil, pero hay opciones de aparcamiento gratuito.

Ahora, no todo es color de rosa en La Canica. Una vez regresé con expectativas altas, y la experiencia fue un bajón. La comida que solía ser top se quedó en "meh". Las alcachofas con pesto estaban duras y el plato de huevos rotos con gambas fue un desastre. Las gambas ni frescas estaban, y eso lo mató todo. Luego pedí un lomo de rodaballo que era más insípido que una patata sin sal. El tartar de atún que pedí tampoco se salvó, ¡vaya decepción! La calidad ha bajado y la comida ya no emociona como antes.

Así que, en resumen, La Canica está en Av. de los Andes, 25, Hortaleza. Si quieres disfrutar de un buen rato con buena comida, ve a la terraza a probar las costillas. Pero si vuelves con expectativas de lo que era antes, igual te llevas un chasco. Es un sitio que ha perdido algo de su chispa, así que cuidadito. ¡Nos vemos!

Cuál es la dirección exacta de La Canica en Hortaleza

Ya os he hablado un poco sobre La Canica, así que vamos al grano. Si buscas un lugar chido y luminoso, este es el sitio. No es solo que me haya tirado un buen almuerzo, es que el ambiente es acogedor de verdad. Lo del servicio es para quitarse el sombrero: ágil y amable, siempre hacen que te sientas como en casa. Me pegué una comida de empresa allí un día entre semana y el secreto ibérico con patatas de boniato al carbón fue de otro mundo. De esas cosas que te dejan con ganas de más.

Y hablando de sorpresas, no puedo olvidarme de las setas shiitake con alioli y miel. Si vas, deberías ir preparándote para lo que se viene en esos entrantes. Las "canicas del chef" también son un must. Pero, ojo, no todo es de diez, las costillas que probé estaban buenas, pero les faltó un poco de amor en la salsa barbacoa, estaban un poco secas. A pesar de eso, el combo de comida y servicio sigue siendo un gran acierto. Así que, aunque hay detalles a mejorar, la experiencia general me dejó con un buen sabor de boca.

He ido un par de veces y siempre hay algo que me sorprende. La relación calidad-precio es de lo mejor, si lo que buscas es buen rollo y buenos platos, este es tu sitio. Aunque, un pequeño consejo: el pan y el aceite que te traen al principio podrían ser de mejor calidad. Ese aceite de monodosis no le hace justicia, ¿no crees? Una buena aceitera sería un detalle para elevar la experiencia.

En fin, me parece que La Canica está muy bien situada, en la Avenida de los Andes, 25, Hortaleza, 28043 Madrid. Si vas, muy probablemente salgas satisfecho y con una sonrisa. A disfrutar, pues.

Qué tipo de cocina ofrece La Canica

Y bueno, hablando de La Canica, si buscas un sitio donde cenar, ¡éste es el lugar! 4 estrellas bien puestas. El ambiente es muy bonito y acogedor, ideal para pasar un buen rato. Aunque la burrata que pedimos estaba un poco meh, con demasiada rúcula y el tomate apenas lo sentías. Aun así, el servicio fue de diez, conseguimos mesa afuera sin problema, a pesar de que teníamos reserva dentro. Para que te hagas una idea, salimos con 6 copas de vino y 3 raciones por solo 54 euros. Absolutamente recomendables las canicas, que son croquetas de rabo de toro, y la ensaladilla.

El domingo también estuve allí con la familia, y digamos que el lugar tiene un toque moderno que no pasa desapercibido. Seguimos con las 4 estrellas, pero en esta ocasión las costillas estaban un poco secas y me pareció algo caro para la calidad. Hicimos unos buenos platos, como las croquetas de carrillera y la tarta de lima con merengue flambeado, que estaban de lujo. Prepara tu cartera, porque por persona te vas a ir de ahí entre 40-50 €.

La verdad es que es un sitio luminoso y amplio, recomiendan reservar si quieres conseguir una mesa cómoda. La comida es generosa, aunque el escalope que pedí no era el más tierno del mundo. La decoración es sencilla pero con buen gusto, perfecto para disfrutar un rato. Y sí, vi varias familias allá con sus peques y carritos, así que no hay problema si decides llevar a los niños.

En resumen, La Canica ofrece una cocina variada, desde tapas como las croquetas hasta platos más elaborados como chipirones encebollados o costillas confitadas, ¡todo en un ambiente muy agradable y moderno!

Cuáles son algunos platos destacados del menú de La Canica

Y mira, cuando llegamos al Restaurante La Canica, lo primero que notamos fue el ambiente. Nos sentaron en la terraza, algo que está bien, pero acaba dando el sol y te hace sentir que te estás friendo un poco. La sala por dentro tiene un rollo más acogedor gracias a la decoración agradable. El servicio fue un acierto total, el personal super atento, siempre a la orden. Eso sí, no olvides que te clavan 1,70 € por una porción de pan y no te invitan ni al chupito. Eso fue lo único que nos dejó un poco chafados.

La comida, por otro lado, valió la pena. Pedimos un montón de cosas para compartir: las canicas, las gambas y las tortillas. Las gambas no se llevan el premio, pero las canicas y la tortilla estaban buenísimas. Y de plato principal, que si hamburguesa, que si atún, que si rodaballo y solomillo, y todos salimos contentos. En general, la comida estuvo muy buena, cada uno con su elección, y está claro que volveríamos sin dudarlo.

Ahora, si saltamos a un par de otras experiencias, hay quien dice que es un sitio con buen ambiente y platos ricos, aunque hay críticas a algunos platos como el tartar de atún rojo que a algunos no les convenció del todo porque le quita el sabor. Por otro lado, hay quien se llevó una decepción con el tema de las croquetas y la tortilla en tempura. Así que personalmente, te recomiendo saltarte algunas cosas y quedarte con lo que parece que realmente funciona.

En cuanto a los platos destacados del menú de La Canica, tienes que probar las canicas, las tortillas, y claro, la hamburguesa y el rodaballo también son muy bien valorados. Así que si decides ir, no dudes en pedir lo mejorcito.

Qué es la tortilla de patata en tempura con trufa

Te decía que te tenías que dar una vuelta por La Canica, un sitio que se ha ganado mis 5 estrellas en todo: comida, servicio y ambiente. Está en Avenida de los Andes, 25, en Hortaleza, y no puedes dejar pasar la oportunidad de probar su cocina moderna y exquisita. La atención es ágil y amable, siempre están pendientes de ti, así que olvídate de la típica espera larga para que te sirvan. Y las raciones... ¡vaya generosidad! Te vas a sentir como un rey después de la comida.

Los platos son una verdadera maravilla. Si te digo que el falso risotto de boletus es excelente, es que tienes que probarlo sí o sí. Y no me olvidaría de la hamburguesa de wagyu, que es una locura, viene acompañada con queso tetilla, bacon y un pan brioche que hace que se te caiga la baba. Y para cerrar la jugada, la tarta de lima con merengue flambeado es el broche perfecto que no puedes dejar pasar. Si te gusta el ambiente animado, el sitio tiene una terraza de lujo que es justo lo que necesitas para cenar en verano. La zona es ideal, con un montón de terrazas alrededor.

Algunos dirán que han tenido problemas con la disponibilidad de mesas, pero es algo que puede pasar. Hay veces que los restaurantes tienen su forma de organizarse, aunque uno no lo entienda. En general, los precios rondan entre 20 y 40 euros por persona, así que la calidad que te ofrecen aquí está más que justificada. Mal servicio es inaceptable, claro, pero si te toca una buena experiencia, como la que tuve, el lugar se siente especial. Y por cierto, la mezcla de tortilla de patata en tempura con trufa es como tener un bocado clásico y moderno, crujiente por fuera y con ese toque gourmet que te deja con ganas de más. Así que, ¿a qué esperas? ¡Haz tu reserva y dale una oportunidad a este sitio!

Qué son las Canicas y por qué son tan populares

La Canica es un sitio que realmente vale la pena visitar. La comida está de diez, así que si buscas algo rico, aquí lo encontrarás. El ambiente es muy agradable, ideal para disfrutar con amigos o en una cita. Aunque, ojo, hay que tener en cuenta que a veces se les va la mano. Por ejemplo, pedí un plato y resulta que no lo tenían descongelado a las 15:00, ¡vaya faena! Además, en otra ocasión se olvidaron de anotar un plato y casi me hacen pagar un pan que ni siquiera pedí. Cosas que pasan, pero eso le baja un poco al servicio, que generalmente se siente más amable pero no siempre se acuerdan de todo.

En cuanto a los platos, la Tarta de Lima con Merengue Flambeado y el Risotto de Setas de Temporada y Parmesano están brutales. Definitivamente, no te puedes ir sin probar esas joyas. Por otro lado, si te va más el rollo del pescado, el salmón y las alcachofas son buenísimos, y los huevos rotos con gamba roja son un must. Aunque el secreto y el tartar de atún pueden mejorar un poco, son aceptables.

Si lo que quieres es pasar un buen rato, asegúrate de hacer una reserva, porque suele llenarse. Yo he ido en ocasiones especiales, como para un cumpleaños, y no hemos salido del todo contentos. El servicio siempre ha sido rápido y agradable, y los platos generosos, especialmente el costillar. ¡Qué rico!

Ahora, ¿qué son las Canicas y por qué son tan populares? ¡Es todo un fenómeno! Se trata de unas deliciosas bolitas que llevan carne y se sirven como tapas. La gente se vuelve loca por ellas, porque son fáciles de compartir, vienen en diferentes sabores y siempre son un acierto para picar. ¡A la gente le encanta! Así que si estás en la zona, ¡no te lo pierdas!

Ofrecen opciones de pescado en el menú

Mira, en La Canica, que está en Av. de los Andes, 25, Hortaleza, 28043 Madrid, la cosa va bastante bien, pero hay detalles que destacan y otros… no tanto. Te cuento que tienen un ambiente agradable y moderno, ideal para desconectar un rato. La decoración está cuidada y la atmósfera es tranquila. El servicio, aunque correcto y educado, a veces se queda corto. Así que, si tienes prisa, quizás no sea el sitio más ágil.

La comida tiene su punto, por un lado, se presenta muy bien, pero me ha pasado que los ingredientes no siempre parecen frescos. Recuerdo una vez que la carne llegó un poco templada. Sinceramente, esperaba un poco más de calidad por lo que pagué. Pero bueno, no todo es malo. Las costillas confitadas, la ensalada de pollo y el salmón que probé estaban bastante ricos. Lo que sí, al pedir unas cañas, me tuve que acordar de los aperitivos porque no aparecieron.

En días de lleno, las cosas se complican más. Estuvimos esperando más de una hora por nuestra comida. Preguntamos varias veces, y nos dijeron que hubo un "problemilla" en la cocina, pero otras mesas ya estaban disfrutando su café cuando nosotros sólo empezábamos a comer. Esto me dejó una sensación de que se les olvidó nuestra comanda, y no tuvieron el detalle ni de ofrecernos un chupito por la espera. El servicio se desinfló bastante eso sí.

Sobre el menú, te puedo decir que tienen un par de opciones de pescado, como el salmón, que está bien, pero no es que ofrezcan una gran variedad. Así que si te van más los platos pescados, mejor llama antes para asegurarte de que hay algo que te mole. En general no está mal, pero les falta un poco de rodaje en atención al cliente.

Qué tipo de carne se usa en la hamburguesa de La Canica

La verdad, La Canica no fue lo que esperábamos. Fuimos porque un amigo nos lo recomendó, pero tras la experiencia, no creo que repitamos. Empezamos con los entrantes y, la única que se salva, son las croquetas. La cosa se va al garete con esa salsa de pistacho que intenta ser un toque original pero más bien sabe a mayonesa. Las setas shiitake estaban buenas, pero venían en plan escaso, como si las contaran. De segundo, la lasaña de rabo de toro parecía más un desierto: muy seca, sin suficiente bechamel y una explosión de carne que no se equilibraba. Las costillas ni hablemos, secas como el desierto. Y si eso no fuera suficiente, la hamburguesa era un desastre: carne pastosa y bacon demasiado poco frito. Lo único que salvaba la comida eran las patatas fritas, que sí estaban ricas. Y ya de paso, te clavan 1,90 por unas aceitunas tristes que te ponen sin preguntar. Aunque el personal sí se portó bien, atentos y amables. Sin embargo, la comida en sí no estaba a la altura. Las croquetas, que intentan ser su especialidad, no fueron nada del otro mundo. Y lo de los langostinos fritos fue de lo más común, nada especial. Eso sí, el pan estaba increíble, probablemente lo mejor de la comida, junto con los postres, que también estaban bastante buenos. Pero, siendo sinceros, lo que ofrecen no vale lo que cobran, que ya es un poco caro para lo que se supone que es un plato normalito.

Ah, y para responder a la pregunta del millón: la carne de la hamburguesa. Según lo que nos dieron de probar, estaba hecha con carne, pero la verdad es que no se notaba demasiado. Se sentía más como si fuera una mezcla de lo que sobraba en la carnicería, sin darle a la hamburguesa ese toque delicioso que uno espera. Al final, solo me quedé con el recuerdo de las patatas fritas y un par de risas, pero de ahí no sacas mucho más.

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
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